El encargoEl brief te llega ya resuelto.
Te piden ejecución. Lo que te entregan es una decisión que nadie ha revisado.
El cliente llega con el objetivo puesto, el tono decidido y la competencia identificada. Tu equipo ejecuta bien: la campaña sale, las piezas son buenas, los plazos se cumplen. Y después no pasa lo que tenía que pasar. La conversación incómoda no va de creatividad, va de resultados, y aterriza en tu lado de la mesa.
Casi nunca fallan las piezas. Falla el enunciado del que salieron. Nadie le dijo a ese cliente por qué no le compraron, así que rellenó el hueco él solo: el precio, el momento, el sector. Todo menos lo que realmente fue.
«No se posiciona una marca. Se posiciona una decisión.»— Jorge Iparraguirre