Después de 25 años dirigiendo proyectos propios y acompañando a empresas, comprendí que el verdadero punto de inflexión no estaba en la estrategia. Estaba en la percepción de quien la aplicaba.
Mi enfoque no es aplicar una plantilla. Es escuchar, ordenar y construir desde lo que ya existe. Porque los proyectos memorables no se fabrican: se destilan.