¿Tengo que saber de todo para emprender?

En ocasiones nos planteamos muchas preguntas en relación a la viabilidad de nuestro proyecto emprendedor. Son habituales los miedos que surgen al montar un negocio. Se trata de un mundo que desconocemos parcial o totalmente y nos crea inseguridades que debemos superar con el tiempo. Pero con la ayuda de expertos en la materia podremos enfrentarnos a ellas

Cuando ponemos todo nuestro esfuerzo en una idea emprendedora son numerosos los interrogantes que se nos presentan y no acabamos de encontrar la respuesta idónea. Una de las cuestiones más comunes es si estamos preparados para emprender. No tener experiencia o no contar con los conocimientos necesarios produce preocupación.

¿Es imprescindible tener experiencia?

Tener experiencia en el sector en el que vas a iniciar tu nueva actividad es siempre recomendable. Aunque no imprescindible. Esa falta de conocimiento se puede suplir investigando por tu propia cuenta los pros y contras de tu sector. También puedes contactar con orientadores que te asesoren de forma profesional para que el comienzo sea exitoso y productivo.

Es esencial que nos preguntemos qué objetivo buscamos con la apertura de nuestro negocio. Debemos cuestionarnos si va a ofrecer algo nuevo en el mercado o si va a mejorar las prestaciones de uno ya existente. De hecho, lo más cómodo para un emprendedor es tomar la segunda opción. Siempre es mucho más fácil mejorar lo que ya hayan hecho tus competidores que explotar un servicio nuevo que desconocemos si resultará o no exitoso a largo plazo.

Mirar a tus competidores

Los comienzos nunca son sencillos, y menos aún si nuestra experiencia es escasa o nula en sacar adelante un negocio. Un aspecto que habitualmente nos causa muchos quebraderos de cabeza es definir una estrategia de ventas con la que obtengamos el mayor rendimiento posible.

Si estamos algo perdidos lo primero que debemos hacer es conocer de primera mano qué estrategia siguen nuestros competidores y a partir de ahí sacar nuestras propias conclusiones para poner en marcha la idea que tenemos en mente.

Para empezar, es necesario saber a qué clase de cliente se dirigen tus competidores. Para ello, convertirse en comprador ficticio es una buena forma de conocer qué tipo de estrategias utiliza en relación a la atención al cliente, las tácticas de venta o cómo utilizan el marketing.

Un acertado plan de marketing apoyado en las redes sociales que tanto viralizan contenidos en el mundo actual, nos va a dar el empujón necesario para que nuestra idea de negocio destaque por encima del resto.

Sin financiación no hay negocio

Cuando por fin te has decidido a montar un negocio debes plantearte qué recursos necesitas para hacerlo realidad. Por mucho tiempo que llevemos puliendo una idea y queramos llevarla a cabo, si realmente no cuenta con una mínima viabilidad económica será muy complicado que tenga algún tipo de recorrido. Licencias, personal, infraestructura y muchos más gastos e imprevistos que deberemos afrontar. Aún más si cabe en la fase inicial, hasta que consigamos los primeros beneficios.

Todo proyecto emprendedor debe contar con un plan financiero que refleje la previsión de los ingresos y gastos necesarios para que tu negocio tenga rentabilidad. Antes de realizarlo debemos analizar con sentido común y coherencia los datos que prevemos y hay que evitar las cifras demasiado optimistas en cuanto a los ingresos. Un plan financiero erróneo puede provocar que el negocio se tambalee a las primeras de cambio.

Como ante todo lo desconocido, estamos algo temerosos y desconfiamos si somos capaces de emprender. A pesar de no tener ciertos conocimientos, si nos asesoramos bien y contamos con una actitud positiva abierta al aprendizaje nos resultará más fácil desarrollar nuestra idea de negocio.

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