Storytelling, el primer paso hacia el Branding emocional

De una manera literal, Storytelling es contar historias. Y bajo este principio, ha existido desde tiempos milenarios. Las nuevas tecnologías, la sociedad acelerada en la que vivimos y la aparición de otras formas de comunicación y venta que otrora fueron modernas, la han dejado en desuso.

Ha sido una forma de expresión y transmisión del conocimiento de todas las culturas, y cada una de ellas la ha representado a su manera: ha estado presente en las pinturas de las cavernas, en las narraciones orales de las culturas indígenas, en los cantos de los juglares y en las historias heroicas de todos los tiempos.

La fortaleza del storytelling radica en su componente emocional, y se convierte en una de las mejores herramientas de persuasión, concepto que actualmente conduce el mundo de las relaciones, en este caso también las de los negocios.

Vivimos en una sociedad deshumanizada en la que la relación entre las personas se realiza vía tecnología, olvidándonos de preguntar de una manera personal quien soy, quien es quien tengo enfrente y qué es lo que hace, a qué se dedica, por qué es como es o qué episodios de su vida le han marcado para ser la persona que es hoy. No nos interesa, no tenemos tiempo para preguntar y, sobre todo, para escuchar y recibir su respuesta.

Pues bien, en un punto de no retorno de la globalización – por si no lo sabes ha venido para quedarse – en la que todo el mundo puede acceder a los mismos productos para luego venderlos, internet ofrece la posibilidad de optar a todo tipo de servicios, y prácticamente todas las empresas contratan el mismo perfil de personas para vender sus productos o servicios, que además lo hacen mediante técnicas de venta que han aprendido en universidades similares, hay un aspecto que es diferente a todos, y que es el que está llamado a marcar la diferencia:

Las experiencias que cada uno de nosotros vivimos de manera personal, son el ADN de ser lo que hoy eres y lo que te ha permitido llegar hasta aquí, es lo que solo tú puedes contar, lo genuino, auténtico, personal e intransferible.

Así, autenticidad, sensibilidad y credibilidad se postulan como las tres claves sobre las que las que construir tu historia – discurso, la de un individuo aparentemente normal que ha decidido dar consistencia a su sueños

Hacerte fuerte en este concepto y contar tu historia desde la emoción, desde el corazón, es lo que marca la diferencia, porque se trata de una historia que solo tú puedes contar. De cómo lo hagas dependerá el éxito de tu cometido, y de que seas capaz de posicionarte como diferente a lo que ya existe y a los que se dedican a lo mismo que tú.

Las personas verdaderamente influyentes tienen una historia escrupulosamente personal que contar a cada audiencia, y lo hacen desde la pasión. La filosofía fundamental de cualquier persona está formada por unas pocas ideas, la clave de la auténtica comunicación es aprender a trazar los puntos de vista fundamentales con claridad y precisión.

Requisitos de un buen storytelling

La eficacia de este ejercicio se mide en tanto en cuanto cumple la misión para la que ha sido creado, y en este caso no es otra que generar en tu audiencia la reacción esperada, bien sea una venta, bien sea que se sumen a tu proyecto.

Así, debes de tener la conciencia de que la historia más importante no es la tuya, sino la que se genera en el interior de quienes la escuchan. El objetivo es que quien escuche la historia, se lleve la sensación de que de una forma u otra está ante la oportunidad de hacer algo especial.

Conseguir este objetivo depende de llegar a los dos niveles de tu audiencia, cada uno con sus objetivos, de manera que puedas medir el éxito del planteamiento para, en caso contrario, ajustarlo:

A nivel racional

  • Crear experiencias interactivas.
  • Generar contenido relevante y útil.
  • Cumplir con los objetivos de comunicación planteados.
  • Conseguir resultados.
  • Conseguir un compromiso con un objetivo más elevado: IMPLICA CRECIMIENTO

A nivel emocional

  • Sorprender a la audiencia.
  • Generar interés y expectativas.
  • Crear relaciones profundas.
  • Humanizar la marca.
  • Que quien la escuche se identifique con ella.
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