La chispa y el fuego

Según voy escribiendo más y más post, me doy cuenta de que hay un concepto que sobrevuela sobre todo lo que escribo, pero a su vez me llama poderosamente la atención que no es redundante (o eso creo). Es un concepto sobre el que trato de explicar mi visión, incidiendo mucho en que no solo es necesario en tu actividad profesional, empresa o proyecto, es más, creo que es más importante aplicarlo en tu vida para cada cosa que quieres que suceda, para la realidad que quieres crear.

Por si no lo has adivinado todavía, hablo de la estrategia. La estrategia, al igual que el equilibrio, me parecen dos de los conceptos fundamentales que deben ser dominados a la perfección por cualquier persona que se quiera manejar en la creación de un proyecto profesional o de crear una realidad y un estilo de vida propio.

El título de este post me permite conectarte con otros escritos en los que hacía alusión al objetivo, al plan y a aquello que quieres conseguir, en mi blog ya hay varios artículos sobre ello. En este caso, quería compartir contigo mi experiencia sobre el hecho de ir preparando el terreno cuidadosamente para que cuando llegue el momento de que “eso” pase todo suceda exactamente como tenia que suceder, esta frase lo ilustra perfectamente:

Si cuando consigues encender la chispa que tanto te ha costado conseguir, no tienes la hoguera preparada, de poco te servirá, por que se volverá a apagar. Supongo que ahora lo has entendido

Planificación, luego planificación y para terminar … planifica 

A mi entender, la complejidad de este concepto no radica tanto en el concepto es sí, si no que lo realmente complicado es tener una capacidad de aguante emocional para preparar el terreno y esperar pacientemente, no desesperar ni rendirte porque ves que pasa el tiempo sin que aquello que quieres que pase suceda.

Sabes igual que yo que ese momento va a llegar. Va a llegar porque es el momento. Ese que llevas toda la vida deseando.

Mi recomendación, prepara todos los mimbres aunque creas de momento no te servirán, es mejor que estés preparado para cuando todo explote que empezar a prepararte en ese momento, si lo haces de esta última forma solo hay un final: morirás de éxito.