El pensamiento crítico no sirve … o si

Es de sobra conocido que el ser humano es la suma de muchas cosas, que cuando naces no existes y que son padres, familia, escuela, amistades, sociedad y sistema quienes forman tus creencias. 

Dado que esta base de conocimiento se adquiere en una edad muy temprana, es realmente complicado que cuestiones la veracidad de lo que te impregna, y sencillamente lo integras en tu vida para que pase a convertirse en la referencia de la que partes para tomar las decisiones o emitir juicios de valor. Cada cosa que pasa en tu vida pasa tu filtro, pero sin embargo está pasando por el filtro de las creencias de las personas y paradigmas de los que te has impregnado ¿te parece esto puro? 

Un vaso de agua que ya está lleno

En el momento en el que empiezas a tomar conciencia de la vida y empiezas a cuestionar lo que en ella pasa, descubres que eres como un vaso y que solo tienes uno (una vida, una esencia, un instante) y que lo tienes lleno de agua. Huelga decir que si tu intención es la de introducir nuevos líquidos en ese mismo vaso, tendrás que vaciarlo del líquido actual.

Como persona tienes una capacidad de creencias y la tienes llena por lo que te han impregnado en los primeros años de tu vida, pues bien, de la misma manera que pasa con el vaso, tienes que vaciarte. Si has llegado a este punto, ha empezado la diversión, una batalla contra todas tus fuerzas interiores que van a poner todas las trabas posibles para quedarte en lo conocido, y hasta tú mismo te preguntas, ¿pero qué es lo que voy a introducir? ¿por qué tengo que dejar lo que ya controlo? ¿qué es lo que ahora me va a entrar? ¿qué me aporta, adónde me lleva? Y como no lo sabes no te vacías. Te da miedo perder el control, no saber qué es lo que va entrar una vez que te vacíes te da terror, pánico. Es perder el control de una situación que crees tener controlada.

Las creencias y formas de vida de tus padres y abuelos son historia. No funcionan. Para cerciorarte de ello sólo tienes que mirar a tu alrededor: depresiones, soledad, molestias físicas, guerras, crisis, paro, hambre, corrupción, guerra de religiones, maltrato, absentismo laboral, bajas, ausencia de natalidad, falta de cura para la enfermedades destinando cantidades ingentes de dinero a investigación, suicidios, adicciones, divorcios, alcoholismo, … en vez de soluciones, esto es lo que tenemos, de manera que si sigues haciendo lo mismo, vas a llegar a lo mismo. 

Esta lista, que a mi personalmente me da miedo, es tan solo una pequeña parte de las consecuencias de los paradigmas imperantes y nos tiene que llevar a pensar que algo no estamos haciendo bien. La decisión está en ti, te puedes mover en base a ellos o puedes elegir vivir desde fuera.

Si eliges esta segunda opción te doy la bienvenida y la enhorabuena porque además viene con regalo: acabas de liberar a tu salud mental de un gran sufrimiento gratuito. Olvídate de la prensa, de las noticias, de los telediarios, tan solo son distracciones. Al sistema no le interesa que haya personas activas al margen de sus paradigmas.

Son los mismos problemas que hace miles de años, creemos que hemos evolucionado, y sin embargo seguimos igual. Creemos que hemos cambiado y mejorado todo, y es así (en teoría), pero lo hemos hecho fuera, y en el interior de cada persona seguimos arrastrando las mismas creencias y paradigmas, y desde esa base seguimos con los mismos problemas. No lo digo yo, si miras y analizas te cercioras.

Una crítica condicionada

Hablar de pensamiento crítico sencillamente está de moda. Y es sinónimo de tener un criterio para pensar u opinar sobre diferentes aspectos, teóricamente, desde la crítica constructiva para intentar cambiar las cosas o por lo menos cuestionarlas.

Hasta aquí todo correcto y hasta positivo. No solo está bien, si no que además es necesario cuestionar lo que vemos y escuchamos que sucede en nuestro entorno o en la propia sociedad. No cabe duda de que un buen comienzo para cambiar cosas, es tratar de entenderlas y analizarlas para ver si son realmente adecuadas para aquello que nos hemos propuesto, para nuestro objetivo, o para el bien común y social para el que han sido creadas.

El fin del pensamiento crítico no deja de ser el de emitir un juicio sobre un tema concreto, y enjuiciar es adecuado y, como decíamos, necesario. Sin embargo, el proceso de emisión de un juicio consta de algunos elementos que son los que lo condicionan. Así, un juicio debe de estar basado en tener un criterio para emitir una crítica, ya que es muy obvio que sin criterio no hay crítica que valga. 

Y aquí es dónde viene mi pregunta y la madre del cordero:

¿Desde qué base de conocimiento se origina ese pensamiento crítico?

Si el pensamiento crítico se origina dese la base de conocimiento de la que te han impregnado y condicionada por los paradigmas, no es crítico, es continuista. Para que el pensamiento sea crítico se tiene que hacer desde otro sitio, no desde las referencias de lo conocido. 

Lo que sucede es que generalmente el yo no quiere otro pensamiento que no sea el que ya conoce, y cualquier otra cosa nueva que intenta entrar en tu sistema, el yo trata de almacenarlo e insertarlo en algo de lo conocido, para que te quedes tranquilo, algo así como te preocupes porque ya lo hemos integrado, ya es algo nuevo, pero lo vas a meter en los sistema de siempre para que no moleste demasiado.

Deja de buscar en tu interior y créate desde cero

Esta sencilla frase se convierte en la esencia de la vida, muy difícil de conseguir y un ejercicio de tomar tu inconsciente para crear esa persona que quieres ser, y no esa persona que han creado en base a aquello de lo que te han impregnado. Sólo así tu pensamiento crítico aportará algo diferencial porque nacerá desde la pureza y la falta de condicionamiento.

Esa tendencia de “busca en tu interior o encuentra tus talentos” volverá a convertirte en un producto de lo ya conocido. Crearte desde cero en esa persona que quieres ser pasa por valorar aquello de lo que estás impregnado para conocer lo que no, y desde ahí construir lo que si quieres ser, sin que esa creación esté condicionada por lo que ya hay dentro de ti.

Cuenta con todo, cuestiónalo todo y no utilices nada de lo conocido para crearte desde cero. Solo de esta manera tu pensamiento podrá ser critico de verdad.

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