Celebrar, celebrar y celebrar

Los seres humanos tenemos una habilidad especial para ponernos siempre en el peor de los escenarios. Es más, si en un 100 × 100 de posibilidades tenemos un 98% de que todo vaya bien, y un 2% de que las cosas vayan mal, es muy probable que tengamos a quedarnos con ese 2% y preocuparnos en demasía en lugar de pensar que tenemos muchas más posibilidades de que las cosas vayan bien.

La cualidad de celebrar es una condición que se debe aprender, de la misma forma que es relativamente bueno preocuparse cuando tenemos la sensación o la intuición de que las cosas no van a ir bien, Es fundamental aprender a valorar y celebrar aquellas cosas que no salen bien, podemos entenderlo como un estímulo para seguir trabajando en que las cosas vayan como queremos que así sea.

Celebrar desde el respeto y la cautela es la mejor manera de hacerlo, ya que tampoco es bueno que nos exaltemos en demasía descuidando y no valorando el esfuerzo por los condicionantes que nos han permitido llegar a esta situación, es bueno celebrar sí, pero también es bueno celebrar entendiendo que hemos llegado a la situación vía un esfuerzo, un trabajo, una estrategia, una planificación y que si no continuamos con la planificación o con la línea de trabajo establecida, es probable que en un futuro nos desviemos de la senda de los buenos resultados.

Darse un homenaje, en la forma que cada persona estima oportuna, es parte del proceso.El refuerzo para contigo mismo es parte fundamental para entender que aquello que haces sirve de algo, y que no todo en un proceso de emprendimiento está directamente vinculado al esfuerzo, el sacrificio, o la renuncia determinados aspectos de la vida a los que obviamente debes adaptarte para que tu negocio funcione como esperas, debido a la gran dedicación de tiempo que generalmente exige, por lo menos, ponerlo en marcha.

A todo el mundo le gusta que le reconozca el trabajo bien hecho, a ti, como emprendedor, es difícil que alguien de fuera venga reconocerte lo que has hecho bien, es por esto, que es fundamental que seas tú mismo quien tenga la capacidad de discernir en qué momento necesitas un auto reconocimiento que te permita avanzar y seguir trabajando para la consecución del objetivo. Si no hay recompensa y motivación, eso es lo que se espera de un buen jefe, o de un buen líder, en el caso de una persona emprendedora, ella misma la que tiene que reforzarse para continuar en ese mismo camino.