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El inicio

11 de septiembre de 2001. Caían las Torres Gemelas mientras montaba los muebles de la que sería mi casa durante muuuuchas horas al día … y empezaba mi proceso emprendedor, tenía 24 años. Había llegado un momento que nunca había buscado.

 

Después de estudiar 4 años en San Sebastián y pasar 1 año estudiando y haciendo prácticas en una pequeña agencia de publicidad de Barcelona, el 20 de septiembre, día de mi cumpleaños, era el primer día.

 

De una manera inocente, inconsciente y casi temeraria, me vi con 24 años y con una marca, un proyecto y un posible negocio.

 

Dicho así, podría parecer un momento excitante y bonito de mi vida. Pero en el fondo estaba muerto de miedo.

 

Tenía la sensación de que mis estudios de marketing, gestión comercial, creatividad publicitaria y comunicación empresarial me servían de bastante poco, y que salía a una jungla sin experiencia, sin referencias y absolutamente lleno de dudas respecto a la validez de aquello que el papel había soportado.

Emprender nunca había formado parte de mis pensamientos, las cosas como son. El hecho es que me vi envuelto en esta situación de la manera más tonta sin posibilidad de dar marcha atrás, y la realidad es que vivía un proceso interno con multitud de dudas y bloqueos que limitaban mi desarrollo porque limitaban mis objetivos, y desde ahí era muy difícil crecer (esto lo se ahora). Si quieres un día hablamos de ello.

Mis principales dudas y miedos eran estos:

 

– Dudas de si los servicios de mi negocio serían valorados por el mercado

 

– Me daba pavor pensar que de lo que yo vendiera tenía que vivir, sin saber si mi negocio daría los resultados económicos necesarios

 

– Estar a la altura de lo que mi primer cliente esperara de mi

 

– Abarcar todas la áreas necesarias para sostener una actividad profesional

 

– Tenía mucho respeto a dejar la vida segura que tenía con mis padres y la que podría tener en una empresa en la apenas hay riesgo (mentira).

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Pues bien, parece que no ha ido tan mal, porque casi 20 años después aquí sigo. Y no sólo eso, si no que en estos 18 años me he reinventado mil y una veces, he adaptado los proyectos iniciales y me embarcado en otros proyectos de los que obviamente también he aprendido.

Desde la perspectiva del tiempo he observado diferencias entre los miedos del primer emprendimiento y los bloqueos de poner en marcha nuevos proyectos o adaptar y mejorar los que tienes cuando ya estás en el camino.

 

En este sentido, más que miedos han sido bloqueos:

 

– Me daba mucho respeto “tocar” cosas que están funcionando por el miedo a equivocarme y que lo que funciona bien deje de hacerlo

 

– Una cosa es tener medio claro mentalmente qué es lo que quieres cambiar y otra es hacerlo en la práctica. Ordenar el caos es muy complicado

 

– Pánico a empezar a mover cosas, no poder dedicarles tiempo para que funcionen y no tener la capacidad de volver atrás o hacerlo demasiado tarde

 

– Disponer de varias actividad profesionales parece una gran ventaja (y lo es), sin embargo, ordenarlas para que tengan un sentido y funcionen como un sistema es muy diferente

Pues bien, con creatividad, constancia y coherencia, muchas horas de trabajo, dando mil vueltas a ideas y proyectos, levantándome después de caer, sosteniendo emocionalmente la ganas (muchas) de mandar todo a freír espárragos e irme a una empresa trabajar, pasar entrevistas de trabajo fruto de mi desvanecimiento y valorar la opción de rendirme … aquí estoy.

 

Hoy puedo decir que soy emprendedor, que he fracasado con varios proyectos, que he crecido como persona y que estoy recogiendo los frutos de mi esfuerzo. No sé lo que es recibir un sueldo en una empresa, nunca me ha pasado, pero puedo afirmar que he conseguido más de lo que imaginaba.

Mi experiencia, a tu servicio

Estos casi 20 años de experiencia colaborando con profesionales, empresas y emprendedores a lanzar y consolidar sus proyectos me han permitido pasar por todas las fases necesarias para el desarrollo de un negocio, habiendo trabajado con equipos propios y externos para la ejecución de las diferentes fases.

 

Este es mi mayor tesoro, personal e intransferible. Este es mi crecimiento.

 

Y también puedo decir que esto acaba de empezar, que he aprendido que hay emprender en ti para que todo funcione, y que hay que marcar una estrategia en base a un objetivo que debes de definir de una manera muy detallada.

 

Diversifica para vivir la vida que quieres, y olvídate de los proyectos para centrarte en ti, por que si tú no estás, tus proyectos tampoco. Y si tú estás, tus proyectos también.

 

Esta es mi historia, la pongo a tu disposición y, si quieres, te acompaño en el viaje.

 

Mucha fuerza y un fuerte abrazo. Si yo he podido, tú también.

PB-E